La experiencia de subir un volcán en Bolivia (día 2)

5 a.m. Cuesta despedirse del agradable calor que desprende el saco de dormir, mientras recuerdas que el reto del segundo día del recorri...

El volcán Uturuncu, visto desde Quetena Chico

5 a.m. Cuesta despedirse del agradable calor que desprende el saco de dormir, mientras recuerdas que el reto del segundo día del recorrido por el suroeste de Bolivia está a punto de comenzar: subir el volcán Uturuncu, de 6.008 metros de altura.

Ascender un volcán es una de las opciones que plantean las agencias de turismo que ofrecen recorridos por el suroeste de Bolivia. Los más habituales dentro de la oferta son, además, del Uturuncu, el Licancabur, el Tunupa o el Iruputuncu.

¿Por qué elegimos el Uturuncu? Porque no solo se trata del volcán más alto de todo el sur de Bolivia (ya sabéis que nos gusta ascender los techos de cada provincia de nuestro país), sino que, además, suponía subir una montaña de 6.000 metros y superar así los 5.360 metros del Gokyo Ri, el final de los 11 días de trekking en la cordillera del Himalaya.



Quetena Chico, la noche antes de subir al Uturuncu

Un guía de altura
El guía-chófer del tour te lleva hasta el punto de partida para el ascenso, pero para subir debes contratar a un guía de montaña. La noche anterior conocimos al nuestro; nos lo presentaron después de la cena, sin decir su nombre. Nuestro guía, David, solo nos había anunciado que sería un hombre mayor, con mucha experiencia en la montaña.

Nos aconsejó retirarnos a descansar pronto, porque saldríamos a las 5 de la mañana; que desayunáramos bien, pero evitando la leche; que lleváramos chocolate y/o frutos secos para ir reponiendo fuerzas durante la ascensión, y que él prepararía una infusión de pupusa y coca para el mal de altura.

Y hablando, hablando, afirmó que había subido 681 veces el Licancabur. ¡681 veces! No podía ser otro que Macario Berna Muraña, el famoso guía de las montañas de la zona reconocido internacionalmente. Macario nos contó, entonces, que había trabajado muchos años en el Licancabur, volcán que llegó a subir hasta 2 veces al día debido a la gran demanda; que ha ascendido todas, o casi, las montañas de los alrededores, y que, incluso, la NASA le había contratado como guía.

A sus 71 años, Macario continúa subiendo montañas: “Cuando subo estoy bien, cuando no subo, enfermo”. Y, al día siguiente, le seguimos camino de mi primer 6.000.

La ascensión

El guía-chófer del tour te lleva hasta el punto de partida para el ascenso
Paso a paso, lentos, pero seguros. Así había que subir, decía Macario. Al principio, parecía tan fácil... Un sendero amplio y llano hacía pensar que no era para tanto. Pero cuando empezó a empinarse, el cuerpo comenzó a notar la altura. Y la respiración se hacía un poco más difícil; y el estómago se quejaba...

Tras los pasos de Macario, en el volcán Uturuncu

Más despacio, entonces. Con descansos aprovechados para comer algo y beber la infusión de pupusa y coca, la cumbre se aproximaba sin darnos cuenta. 


El Uturuncu es un volcán semidormido, con fumarolas activas

El paisaje que rodea al volcán Uturuncu

Y, de repente, la habíamos alcanzado. ¡Estaba a 6.008 metros de altura!

En la cima del volcán Uturuncu, con Macario y David

Me encanta esa sensación de haber conseguido lo que me he propuesto. Pero si no lo hubiera logrado, también hubiera merecido la pena conocer a Macario y disfrutar de un entorno como el del volcán Uturuncu, desde el que se divisan lagunas como la Celeste o la Amarilla. ¿Se puede pedir más?


Las vistas desde la cumbre del volcán Uturuncu

Volcán semidormido
El Uturuncu es un volcán semidormido, con fumarolas activas. Con sus 6.008 metros, es el más alto del departamento boliviano de Potosí, en el sur de Bolivia. Se encuentra al sureste de Quetena Chico, población en la que se suele dormir la primera noche del recorrido por el sur del país.

La dificultad de su ascensión radica en dos aspectos: la altura y la temperatura; para algunos, el olor a azufre de las fumarolas puede provocar también algún que otro malestar.

Para prevenir el mal de altura, lo más importante es aclimatar, es decir, ir acostumbrando al cuerpo poco a poco a caminar a alturas que se vayan acercando a la que te vas a enfrentar en la subida; y, si es posible, se aconseja “entrenar” con alguna otra montaña. Nosotros, por ejemplo, probamos a ver qué tal nos encontrábamos a más de 5.000 metros en el Chacaltaya, un antiguo centro de esquí a unos 30 kilómetros de La Paz.

Si quieres vivir una experiencia como esta, infórmate primero de cómo es la montaña que elijas para conocer su nivel de exigencia; nos encontramos con turistas en Bolivia que se habían embarcado en ascensiones para las que no estaban preparados y que lo habían pasado realmente mal. Y, como siempre digo, se trata de disfrutar, ¿verdad?


2 comentarios:

  1. Mechas Gracias.
    Es estupendo.
    Ya estoy preparando las maletas!!!

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  2. Si es estupendo compartir esta experiencia. Que ganas de ir!!!

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