Cómo organizar un viaje por el Báltico por tu cuenta

Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban ...


Cómo organizar un viaje por el Báltico por tu cuenta

Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban revistas, escaparates de agencias... Elegimos cinco capitales costeras que conocer, el tiempo que dedicaríamos a cada una y cómo movernos de una a otra; preparamos la documentación necesaria... y logramos un viaje a medida perfecto.

Estocolmo, la capital del Báltico


El recorrido
Nos decantamos por Estocolmo para el inicio del recorrido por el mar Báltico. Lo primero, buscar un vuelo económico desde España. Es cuestión de paciencia y tiempo, como he comentado con ocasión de otros viajes. Entonces, encontramos un vuelo bien de precio desde Barcelona a la conocida como la capital del Báltico; salimos desde el aeropuerto de El Prat, con llegada al aeropuerto de Arlanda, más cerca de la ciudad que otros aeropuertos a los que vuelan algunas aerolíneas de bajo coste (que la nuestra fuera la desaparecida Spanair es otra historia...).

La capital catalana está muy bien conectada con el Aeropuerto de El Prat, gracias al servicio frecuente de los autobuses Aerobús, que salen desde la Plaza Catalunya.

En cuanto al Aeropuerto de Estocolmo-Arlanda, se sitúa a unos 40 kilómetros al norte de Estocolmo, hasta cuya estación central puedes llegar con los autobuses Flygbussarna. En su página web puedes ver las demás paradas y elegir la que más te convenga, según donde vayas a alojarte.



Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas

La segunda capital costera de nuestra ruta fue Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas. Salimos de Estocolmo en barco, de manera que disfrutamos también del propio viaje en sí, al menos durante las horas de luz. 



Crucero de Estocolmo a Helsinki

Los cruceros de línea Tallink Silja que unen Estocolmo y Helsinki salen a las 16.45 horas desde el puerto Värtan (Värtahamnen, metro a Gärdet) y llegan a las 09.55 h a la terminal Olympia (a poco más de un kilómetro de la plaza del Senado, centro neurálgico de la ciudad).

Elegimos la opción más económica, las cabinas de clase C2 (con literas), y ninguna pega... ¡salvo el helador aire acondicionado!



El Ermitage, icono de San Petersburgo

En un autobús de Eurolines, ahora Lux Express en Rusia y la región báltica, viajamos de Helsinki a San Petersburgo, nuestra tercera capital al borde del Báltico. La estación de autobuses de Helsinki se encuentra detrás del centro comercial Kamppi; en la ciudad de Pedro I el Grande, esta ruta para en dos números del canal Obvodnovo. Lo peor de viajar de noche en este caso, para aprovechar el tiempo y ahorrar en alojamiento, es tener que descender del autobús, medio dormidos, en la frontera finlandesa, primero, y en la rusa, después.



Tallin, una preciosa ciudad medieval

También con Lux Express nos movimos de San Petersburgo a Tallin. Nuestra intención era salir en el último autobús, pero dudábamos porque nuestra visa expiraría en el trayecto. Acudimos a las oficinas que la empresa tiene cerca de la estación de metro Baltiyskaya (según sales, a la derecha) para consultar in situ si suponía un problema pasar la frontera rusa con la visa caducada y la persona que nos atendió nos recomendó no jugárnosla. No sé muy bien cómo nos hicimos entender, porque no hablaba inglés... Supongo que fue el interés de ambas partes, que ¡más nos valía!

Al adelantar la salida de Rusia, necesitábamos alojamiento en Tallin porque llegábamos de madrugada. Como la parada del autobús estaba en las afueras de la ciudad, reservamos noche en un albergue cercano, en la misma calle de la supuesta estación (Lastekodu); en realidad, el conductor nos hizo bajar en medio de la carretera... supongo que para ahorrarse entrar y salir de Tallin. Menos mal que conseguimos orientarnos con un mapa. Viajero precavido...



La famosa Casa de los Cabezas Negras, en Riga

Y de Tallin a Riga, última parada en nuestro recorrido por el Báltico, nuevamente en autobús con Lux Express.

Para regresar a casa, volamos desde Riga a Madrid. El Aeropuerto Internacional de Riga se halla en la Municipalidad de Mārupe, unos 10 km al suroeste de la capital letona. Está comunicado con el centro de la ciudad con transporte público: el autobús número 22 sale de la calle Abrenes cada 10 minutos y llega a la terminal detrás del aparcamiento P1. Puedes comprar el billete al propio conductor.

¿Cuándo ir?
El verano es el mejor momento para viajar al norte de Europa, especialmente el mes de junio, cuando los días son más largos. Y, además, no hay que olvidar que suele ser más económico, ya que no hay tanta demanda como en los meses de julio y agosto.

Organizamos el viaje para unas tres semanas, de manera que podíamos dedicar tres o cuatro días a cada una de las ciudades que íbamos a visitar.

Sanidad
La Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) es válida en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia. No obstante, el Ministerio de Asuntos Exteriores español recomienda contratar un seguro médico privado de viaje para Estonia y avisa de que “la prestación de servicios sanitarios no es gratuita” en Letonia.

Puesto que en San Petersburgo, como en toda la Federación Rusa, no es válida la TSE, solventarás estos inconvenientes con un seguro médico de viaje. Yo utilizo el comparador de seguros Rastreator.

Documentación
Como miembros de la Unión Europea, los españoles podemos entrar en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia con el DNI o el pasaporte en vigor.

Para viajar a Rusia, se complica un poco más... Además del pasaporte, que debe estar en vigor y “encontrarse en perfectas condiciones” (Ministerio de Asuntos Exteriores dixit), se necesita un visado, que deberás tramitar en las delegaciones consulares de Rusia en Madrid o Barcelona, o a través de una Central de Visados, la empresa que desde 2011 subcontrata la Embajada de Rusia en España para esta gestión).



Visado para Rusia. Fuente: Central de Visados

Para los que no vivimos ni en Madrid ni Barcelona, lo mejor es realizar los trámites a través de la central de visados. Cuando nosotros viajamos a San Petersburgo, no existía esta posibilidad y, ante requisitos como presentar una carta de invitación, que, en nuestro caso, exigía ponerse en contacto con el hotel para que nos la facilitara, esperar que contestaran afirmativamente a nuestra petición y que lo hicieran a tiempo, decidimos acudir a una agencia de viajes con la que habíamos tenido buenas experiencias en otras ocasiones. Aun así, tuvimos una sorpresa. Días antes de salir de viaje, nos dijeron del consulado que se había producido algún problema con nuestras direcciones y que no iban a darnos los visados a tiempo, a no ser que pagáramos por una gestión urgente. Nos negamos y... ¡tachán! El visado llegó a tiempo. ¡Qué cosas! Siempre agradeceré el apoyo del comercial de la agencia de viajes, que se ofreció a enviarnos el visado en cuanto llegara, incluso a Helsinki (nuestra parada anterior a entrar en Rusia), para que no renunciáramos a visitar San Petersburgo.

Un par de cosas más. En el trayecto de autobús de Riga a San Petersburgo, nos dieron una tarjeta de inmigración, que se cumplimenta para entrar en Rusia, se muestra en la frontera y hay que guardar durante toda la estancia. Una vez en el país ruso, hay que registrarse ante la autoridad de inmigración, lo que normalmente hace el establecimiento en el que te alojas; si no, hay que hacerlo personalmente.

Consulta atentamente toda la información para que no se te escape ningún detalle, ya que son bastante rigurosos con la normativa de entrada y salida al país.

Moneda
El euro es válido en todos los países del recorrido, salvo en Suecia (que, a pesar de formar parte de la Unión Europea, no ha adoptado la moneda única) y en la Federación de Rusia.

La corona es la moneda oficial de Suecia y el rublo, de Rusia.

Cambiamos moneda a nuestra llegada al aeropuerto de Estocolmo, lo imprescindible hasta encontrar un banco donde conseguir un mejor cambio. En San Petersburgo, donde aterrizamos en fin de semana, con los bancos cerrados, no tuvimos más remedio que echar mano de una casa de cambio.


Y tú, ¿elegirías esta ruta por el mar Báltico? ¿Añadirías otras ciudades? ¿Quitarías alguna de las capitales visitadas?



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