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Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban ...


Cómo organizar un viaje por el Báltico por tu cuenta

Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban revistas, escaparates de agencias... Elegimos cinco capitales costeras que conocer, el tiempo que dedicaríamos a cada una y cómo movernos de una a otra; preparamos la documentación necesaria... y logramos un viaje a medida perfecto.

Estocolmo, la capital del Báltico


El recorrido
Nos decantamos por Estocolmo para el inicio del recorrido por el mar Báltico. Lo primero, buscar un vuelo económico desde España. Es cuestión de paciencia y tiempo, como he comentado con ocasión de otros viajes. Entonces, encontramos un vuelo bien de precio desde Barcelona a la conocida como la capital del Báltico; salimos desde el aeropuerto de El Prat, con llegada al aeropuerto de Arlanda, más cerca de la ciudad que otros aeropuertos a los que vuelan algunas aerolíneas de bajo coste (que la nuestra fuera la desaparecida Spanair es otra historia...).

La capital catalana está muy bien conectada con el Aeropuerto de El Prat, gracias al servicio frecuente de los autobuses Aerobús, que salen desde la Plaza Catalunya.

En cuanto al Aeropuerto de Estocolmo-Arlanda, se sitúa a unos 40 kilómetros al norte de Estocolmo, hasta cuya estación central puedes llegar con los autobuses Flygbussarna. En su página web puedes ver las demás paradas y elegir la que más te convenga, según donde vayas a alojarte.



Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas

La segunda capital costera de nuestra ruta fue Helsinki, un archipiélago de más de 300 islas. Salimos de Estocolmo en barco, de manera que disfrutamos también del propio viaje en sí, al menos durante las horas de luz. 



Crucero de Estocolmo a Helsinki

Los cruceros de línea Tallink Silja que unen Estocolmo y Helsinki salen a las 16.45 horas desde el puerto Värtan (Värtahamnen, metro a Gärdet) y llegan a las 09.55 h a la terminal Olympia (a poco más de un kilómetro de la plaza del Senado, centro neurálgico de la ciudad).

Elegimos la opción más económica, las cabinas de clase C2 (con literas), y ninguna pega... ¡salvo el helador aire acondicionado!



El Ermitage, icono de San Petersburgo

En un autobús de Eurolines, ahora Lux Express en Rusia y la región báltica, viajamos de Helsinki a San Petersburgo, nuestra tercera capital al borde del Báltico. La estación de autobuses de Helsinki se encuentra detrás del centro comercial Kamppi; en la ciudad de Pedro I el Grande, esta ruta para en dos números del canal Obvodnovo. Lo peor de viajar de noche en este caso, para aprovechar el tiempo y ahorrar en alojamiento, es tener que descender del autobús, medio dormidos, en la frontera finlandesa, primero, y en la rusa, después.



Tallin, una preciosa ciudad medieval

También con Lux Express nos movimos de San Petersburgo a Tallin. Nuestra intención era salir en el último autobús, pero dudábamos porque nuestra visa expiraría en el trayecto. Acudimos a las oficinas que la empresa tiene cerca de la estación de metro Baltiyskaya (según sales, a la derecha) para consultar in situ si suponía un problema pasar la frontera rusa con la visa caducada y la persona que nos atendió nos recomendó no jugárnosla. No sé muy bien cómo nos hicimos entender, porque no hablaba inglés... Supongo que fue el interés de ambas partes, que ¡más nos valía!

Al adelantar la salida de Rusia, necesitábamos alojamiento en Tallin porque llegábamos de madrugada. Como la parada del autobús estaba en las afueras de la ciudad, reservamos noche en un albergue cercano, en la misma calle de la supuesta estación (Lastekodu); en realidad, el conductor nos hizo bajar en medio de la carretera... supongo que para ahorrarse entrar y salir de Tallin. Menos mal que conseguimos orientarnos con un mapa. Viajero precavido...



La famosa Casa de los Cabezas Negras, en Riga

Y de Tallin a Riga, última parada en nuestro recorrido por el Báltico, nuevamente en autobús con Lux Express.

Para regresar a casa, volamos desde Riga a Madrid. El Aeropuerto Internacional de Riga se halla en la Municipalidad de Mārupe, unos 10 km al suroeste de la capital letona. Está comunicado con el centro de la ciudad con transporte público: el autobús número 22 sale de la calle Abrenes cada 10 minutos y llega a la terminal detrás del aparcamiento P1. Puedes comprar el billete al propio conductor.

¿Cuándo ir?
El verano es el mejor momento para viajar al norte de Europa, especialmente el mes de junio, cuando los días son más largos. Y, además, no hay que olvidar que suele ser más económico, ya que no hay tanta demanda como en los meses de julio y agosto.

Organizamos el viaje para unas tres semanas, de manera que podíamos dedicar tres o cuatro días a cada una de las ciudades que íbamos a visitar.

Sanidad
La Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) es válida en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia. No obstante, el Ministerio de Asuntos Exteriores español recomienda contratar un seguro médico privado de viaje para Estonia y avisa de que “la prestación de servicios sanitarios no es gratuita” en Letonia.

Puesto que en San Petersburgo, como en toda la Federación Rusa, no es válida la TSE, solventarás estos inconvenientes con un seguro médico de viaje. Yo utilizo el comparador de seguros Rastreator.

Documentación
Como miembros de la Unión Europea, los españoles podemos entrar en Suecia, Finlandia, Estonia y Letonia con el DNI o el pasaporte en vigor.

Para viajar a Rusia, se complica un poco más... Además del pasaporte, que debe estar en vigor y “encontrarse en perfectas condiciones” (Ministerio de Asuntos Exteriores dixit), se necesita un visado, que deberás tramitar en las delegaciones consulares de Rusia en Madrid o Barcelona, o a través de una Central de Visados, la empresa que desde 2011 subcontrata la Embajada de Rusia en España para esta gestión).



Visado para Rusia. Fuente: Central de Visados

Para los que no vivimos ni en Madrid ni Barcelona, lo mejor es realizar los trámites a través de la central de visados. Cuando nosotros viajamos a San Petersburgo, no existía esta posibilidad y, ante requisitos como presentar una carta de invitación, que, en nuestro caso, exigía ponerse en contacto con el hotel para que nos la facilitara, esperar que contestaran afirmativamente a nuestra petición y que lo hicieran a tiempo, decidimos acudir a una agencia de viajes con la que habíamos tenido buenas experiencias en otras ocasiones. Aun así, tuvimos una sorpresa. Días antes de salir de viaje, nos dijeron del consulado que se había producido algún problema con nuestras direcciones y que no iban a darnos los visados a tiempo, a no ser que pagáramos por una gestión urgente. Nos negamos y... ¡tachán! El visado llegó a tiempo. ¡Qué cosas! Siempre agradeceré el apoyo del comercial de la agencia de viajes, que se ofreció a enviarnos el visado en cuanto llegara, incluso a Helsinki (nuestra parada anterior a entrar en Rusia), para que no renunciáramos a visitar San Petersburgo.

Un par de cosas más. En el trayecto de autobús de Riga a San Petersburgo, nos dieron una tarjeta de inmigración, que se cumplimenta para entrar en Rusia, se muestra en la frontera y hay que guardar durante toda la estancia. Una vez en el país ruso, hay que registrarse ante la autoridad de inmigración, lo que normalmente hace el establecimiento en el que te alojas; si no, hay que hacerlo personalmente.

Consulta atentamente toda la información para que no se te escape ningún detalle, ya que son bastante rigurosos con la normativa de entrada y salida al país.

Moneda
El euro es válido en todos los países del recorrido, salvo en Suecia (que, a pesar de formar parte de la Unión Europea, no ha adoptado la moneda única) y en la Federación de Rusia.

La corona es la moneda oficial de Suecia y el rublo, de Rusia.

Cambiamos moneda a nuestra llegada al aeropuerto de Estocolmo, lo imprescindible hasta encontrar un banco donde conseguir un mejor cambio. En San Petersburgo, donde aterrizamos en fin de semana, con los bancos cerrados, no tuvimos más remedio que echar mano de una casa de cambio.


Y tú, ¿elegirías esta ruta por el mar Báltico? ¿Añadirías otras ciudades? ¿Quitarías alguna de las capitales visitadas?



San Petersburgo, Petrogrado, Leningrado... Nombres diferentes para una misma ciudad, la segunda más grande de la Federación Rusa ahora,...


Fachada del Museo Ermitage al río Neva, en San Petersburgo

San Petersburgo, Petrogrado, Leningrado... Nombres diferentes para una misma ciudad, la segunda más grande de la Federación Rusa ahora, pero que fue capital del Imperio ruso durante más de dos siglos. Cuatro días no son, ni de lejos, suficientes para conocer esta ciudad creada por el zar Pedro el Grande en 1702; sin embargo, te permitirán pasear por el centro histórico, nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1990, y entrar en catedrales, palacios o fortalezas y, por supuesto, en uno, al menos, de sus más de 200 museos. ¿Adivinas cuál será el elegido?

. Primer día: paseo por el centro histórico de San Petersburgo
Merece la pena dedicar un día solo a caminar por otra de las capitales conocidas como la Venecia del Norte, con sus canales y sus puentes, y dejarse deslumbrar por prácticamente cada uno de sus edificios barrocos y neoclásicos, monumentos en sí mismos.

La Avenida Nevskij es, sin duda, el corazón de San Petersburgo. Con sus 4,5 kilómetros de largo, une el Almirantazgo, en uno de sus extremos, con el monasterio de Aleksander Nevskij, en el otro.

Monasterio de Aleksandr Nevskij
Puedes comenzar el recorrido por el monasterio de Aleksander Nevskij. Se trata de un gran complejo con planta en forma de águila imperial, construido sobre el lugar donde el príncipe Alejandro de Novgorod derrotó a los suecos en 1240, primera victoria importante de los rusos contra enemigos externos. Alejandro adquirió el sobrenombre Nevskij debido a esta batalla.
La plaza Vosstanija, con el Obelisco de Ciudad Héroe Esta primera parte de la avenida desemboca en la plaza Vosstanija, lugar que ha protagonizado muchas manifestaciones y protestas revolucionarias. El Obelisco de Ciudad Héroe se levantó aquí en 1985, para conmemorar el 40.º aniversario del Día de la Victoria, como se conoce a la celebración de la victoria de la Unión Soviética y los Aliados sobre la Alemania nazi.

Desde esta plaza y hasta el Palacio de Invierno, descubrirás templos como la catedral de Nuestra Señora de Kazan; edificios como Dom Knigi (número 28), uno de los primeros edificios Liberty (modernista) de cemento armado de la ciudad, que fue construido a principios del siglo XX como sede de la fábrica de máquinas de coser Singer donde se ubica en la actualidad la librería denominada la Casa del Libro; palacios como el de los Dux (ya muy cerca del Palacio de Invierno), de estilo veneciano, que ahora alberga a la empresa rusa de líneas aéreas Aeroflot, o casas de ilustres personajes, como la del número 13, donde murió el compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski, el 25 de octubre de 1895.

Nuestra Sra. de Kazan (arriba), y edificios Singer (abajo, izda.) y Aeroflot

El kilómetro cero de la Avenida Nevskij es la Plaza del Palacio, escenario de muchos acontecimientos históricos y centro simbólico del imperio. A tu derecha, observarás un Arco del Triunfo que, terminado en 1829 por el arquitecto napolitano Carlo Rossi, conmemora la victoria de 1812 sobre los ejércitos de Napoleón. Los edificios a ambos lados del arco fueron, en tiempos, ocupados por el Estado Mayor General y por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Imperio ruso.

En el centro de la plaza, se sitúa la columna de Alejandro, obra del arquitecto francés Auguste Montferrand, en honor de Alejandro I (1834).

La Plaza del Palacio

Y, por fin, el Palacio de Invierno. Fue la hija de Pedro, la emperatriz Isabel Petrovna, quien encargó a los arquitectos Carlo Barlomeo Rastrelli y su hijo Bartolomeo Francesco la construcción, a principios del siglo XVIII, de la que sería residencia imperial durante dos siglos, aunque fue reconstruido en la segunda mitad del mismo siglo.

Fachada del Palacio de Invierno que da a la Plaza del Palacio

Si por algo es visitado el Palacio de Invierno es porque forma parte, con otros cuatro edificios, del conjunto principal del Museo del Ermitage.

El edificio contiguo al cuerpo principal del Palacio de Invierno, es el pequeño Ermitage, primer museo encargado por Catalina (1764-1765), formado por dos partes unidas por un jardín colgante. El edificio siguiente, el antiguo Ermitage, es más modesto (1771-1787); el nuevo Ermitage, con su puerta sostenida por 12 atlantes en granito, completó más tarde el conjunto (1839-1852).

A la izquierda de la avenida Nevskij, encontrarás el Almirantazgo. Se trata de un edificio que nació como astillero naval (1704) y se convirtió después en sede del Almirantazgo. Reconstruido un siglo después en estilo neoclásico, se caracteriza por la veleta que representa una carabela rusa, y que se siente como un símbolo de la ciudad. El palacio alberga la Escuela Superior de la Marina de Guerra en la actualidad.

El Almirantazgo

. Segundo día: fortaleza de Pedro y Pablo, crucero Aurora y plaza de la Bolsa
San Petersburgo nació como respuesta a la necesidad que vio Pedro I el Grande de que Rusia contara con una salida nueva al mar que, además, la acercara a Europa y sirviera de defensa ante la expansión del Imperio sueco. Y así, en una pequeña isla pantanosa situada entre el río Neva y el canal Kronverk, hizo construir la fortaleza de Pedro y Pablo.

La fortaleza de Pedro y Pablo

El puente de San Juan, de madera, te dirige a la puerta del mismo nombre, cuyo tímpano está decorado con la corona imperial rodeada de los símbolos y de las insignias militares, y, a continuación, a la puerta de San Pedro, principal entrada de la fortaleza, construida por arquitecto suizo Domenico Trezzini.

Entrada a la fortaleza por el puente de San Juan

El recinto hexagonal, proyectado por el mismo arquitecto, incluye, además de instalaciones militares, la ceca, una prisión, una catedral y un cuartel. Destaca en el conjunto la catedral barroca, dedicada también a los santos Pedro y Pablo; una aguja de 60 metros, otro de los emblemas de la ciudad, corona la torre de la iglesia y es, a su vez, coronada por una esfera con la figura de un ángel que lleva una cruz. Lugar de enterramiento de muchos miembros de la familia imperial, encontramos aquí las tumbas de Pedro I, Alejandro II o Nicolás II, y sus familias.

Catedral de San Pedro y San Pablo

La fortaleza fue, además, una cárcel. El bastión Trubeckoj se ha convertido en una cárcel museo, que conserva el último edificio construido para tal fin, en 1872, en forma de pentágono. Junto a la entrada de cada celda, un retrato y una ficha biográfica recuerdan a presos de renombre como el escritor Fiódor Dostoievski, arrestado y encarcelado en 1849 acusado de conspirar contra el zar Nicolás I.

Una celda de la cárcel, en la fortaleza de Pedro y Pablo
Hay otros edificios históricos en el interior de la fortaleza, como la Casa de Ingenieros y la Casa del Comandante, ambas construidas en los años 40 del siglo XVIII y ejemplos del estilo barroco temprano en Rusia; o la Casa de la Moneda (1805), que es considerada la empresa más antigua de San Petersburgo. Sin olvidar, museos como el dedicado a la historia de la cosmonáutica rusa y la tecnología de cohetes.

Un hecho histórico marcó también la fortaleza: la Revolución de octubre (1917). Se sublevó toda la guarnición que residía en ella y desde la fortaleza se dio la señal al crucero Aurora para abrir fuego contra el Palacio de Invierno.

El crucero Aurora era un buque construido en San Petersburgo para servir en el Océano Pacífico. En 1916, tras ser dañado durante la Primera Guerra Mundial, volvió a la entonces llamada Petrogrado para su reparación y, un año después, parte de su tripulación se unió a la revolución comunista. Un disparo de su cañón de popa fue la señal para el inicio del asalto al Palacio de Invierno. Ahora es un museo.

El crucero Aurora, convertido en museo

La plaza de la Bolsa proporciona una de las más bellas estampas de la ciudad: a su derecha, se encuentran el Palacio de Invierno y el Almirantazgo, y a su izquierda, la Fortaleza de Pedro y Pablo.

Al fondo, la Plaza de la Bolsa, en la isla Vasilevskij

La plaza ocupa el extremo oriental de la isla Vasilevskij, que divide las aguas del río Neva en Grande y Pequeño Neva, y es la mayor de las tres islas de su delta.

El edificio de la antigua Bolsa
Tres palacios neoclásicos cierran la plaza por el oeste. El edificio central es la antigua Bolsa, ahora sede del Museo Central de la Marina de Guerra; a los lados, se sitúan el Museo Zoológico y el Museo Literario. También en esta parte de San Petersburgo se halla el edificio conocido como Kunstkamera, fundado por el zar Pedro I y considerado el primer museo de Rusia, sede en la actualidad del Museo de Antropología y Etnografía.

. Tercer día: templos y canales
A ambos lados de la Avenida Nevskij, los canales que pueblan San Petersburgo te conducirán a templos que merecen no solo la parada para contemplarlos por fuera en tu paseo del primer día, sino la entrada para disfrutar de lo que esconden en su interior.

En la plaza de Kazanskaja, se alza la catedral de Nuestra Señora de Kazan, segunda basílica de la ciudad por tamaño después de la de San Isaac. Aunque soñada por Pablo I, que deseaba un templo similar a la catedral de San Pedro, en Roma, fue asesinado antes de que se convirtiera en realidad, a principios del siglo XIX.

Catedral de Nuestra Señora de Kazan

Debe su nombre al icono que custodia de la Virgen de Kazan, símbolo de la fe del pueblo ruso. Deslumbra por su fachada de columnatas que dan a la Avenida Nevskij y que, con sus dos alas, abrazan la plaza, así como por la puerta de esta fachada, fundida en bronce según el modelo de las Puertas del Paraíso del Baptisterio de Florencia.

En esta catedral se celebraban, principalmente, los matrimonios de la familia real, ya que los bautismos tenían lugar en San Isaac y los funerales, en la fortaleza de Pedro y Pablo.

Al fondo del canal, la Iglesia de la ResurrecciónSi cruzas al otro lado de la Avenida Nevskij, después de pasar por el Teatro Mikhailovsky y el Museo Ruso, darás con la Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada, también conocida como la Iglesia de la Resurrección. Construida en 1883-1907 por Alfred Parland, arquitecto oriundo de San Petersburgo, respondió al deseo de Alejandro III de levantar un templo en el mismo lugar donde su padre, Alejandro II, perdió la vida (1 de marzo de 1881) a causa de una bomba lanzada por un miembro de la organización Voluntad del Pueblo.

Se trata de una preciosa basílica con cinco cúpulas en forma de cebolla y un campanario rematado con una cúpula dorada y con dos escaleras de entrada, típicas de la arquitectura rusa antigua. Es especial, sobre todo, por los revestimientos multicolores de las fachadas, realizados con ladrillos, cerámica, mármol y granito. Las cúpulas, las hornacinas y todo el interior están revestidos de espléndidos mosaicos.


Iglesia de la Resurrección

Otra plaza, esta detrás del Almirantazgo, toma el nombre del templo que la preside, la plaza de San Isaac. El diseño actual de la catedral de San Isaac, que se construyó entre 1819 y 1858, se debe a Auguste Montferrand. Porque hubo una primera iglesia en la orilla del Neva en honor de San Isaac Dálmata (siglo IV), santo patrón del zar que la mandó construir, Pedro el Grande, y que fue reconstruida en tres ocasiones.

Se caracteriza por sus cuatro monumentales portadas, formadas por 112 columnas monolíticas de granito rojo de Finlandia de 16 metros de altura, por su cúpula dorada, otro de los símbolos de la ciudad, y por su interior rico en oro, mármol y bronce.

Catedral de San Isaac

Te recomiendo alargar el paseo hasta el Teatro Mariinsky, cuyo nombre en honor de la emperatriz María Alexandrovna, esposa de Alejandro II, se alternó en algunas épocas con el de Bolshoi. Y un poco más, para no perderte la iglesia de San Nicolás de los Marinos. Es una gran iglesia de estilo barroco isabelino situada, claro, en la plaza de San Nicolás; pertenece a la Iglesia Ortodoxa Rusa y está dedicada a San Nicolás de Bari, patrón de la gente de mar.

. Cuarto día: Museo del Ermitage
Supongo que no te habrá costado imaginarlo. Nosotros decidimos visitar un único museo, el Museo del Ermitage, de los más de 200 con los que cuenta San Petersburgo, y dedicarle todo un día. Sí, todo un día. El Ermitage es más que un museo, es uno de los mayores y más completos museos de antigüedades del mundo.

Siete edificios forman el Museo del Ermitage, si bien son cinco los que componen el conjunto principal de la Plaza del Palacio (y cuatro los que contienen las colecciones de monumentos de la cultura y el arte del mundo antiguo): el Palacio de Invierno, el Pequeño Ermitage, el Nuevo Ermitage, el Gran Ermitage y el Teatro Ermitage. Los otros dos son el Edificio del Estado Mayor, enfrente del conjunto principal y el Palacio Menshikov, en la isla Vasilyevsky.

Estatua de la diosa egipcia Sekhmet-Mut
El Palacio de Invierno, un monumento de estilo barroco de mediados del siglo XVIII, fue residencia imperial hasta que, después de la Revolución de Octubre (en noviembre de 1917), se convirtió en museo. La muestra de este palacio incluye, por ejemplo, grandes salas y cámaras, con colecciones del Antiguo Egipto, galerías como la de los retratos de los Romanovs, o el Boudoir (el 'tocador'), que formó parte de los apartamentos de la emperatriz Maria Alexandrovna, la mujer de Alejandro II.

El Pequeño Ermitage, un edificio de dos plantas construido al lado del Palacio de Invierno de 1764 a 1766 por el arquitecto Yuri Velten, mezcla en su estilo el barroco tardío con elementos del primer neoclásico. Una galería expone pinturas de Europa Occidental, del siglo XII al XV, y otra, entre otras obras, un mosaico fijado en el suelo, copia de uno encontrado durante las excavaciones de unas antiguas termas romanas, y un reloj con la figura de un pavo real.


Copia de un mosaico encontrado en unas antiguas termas romanas

El Gran Ermitage fue construido de 1771 a 1787 para guardar las colecciones del palacio y la biblioteca. Expone en la actualidad el arte del Renacimiento italiano, como La Madonna y el Niño, de Leonardo Da Vinci, en una sala dedicada por entero al que se suele considerar símbolo del hombre del Renacimiento.

El Nuevo Ermitage, construido entre 1842 y 1851, se caracteriza por la austeridad y la monumentalidad y por los Atlantes de granito gris que sostienen el pórtico de su entrada. Alberga desde una galería como es la pintada al fresco a partir de bocetos de Rafael (The Raphael Loggias), a salas dedicadas a colecciones de antigüedades y esculturas, o a obras de artistas españoles desde el siglo XV a principios del XVII, entre ellos 'el Greco'.

The Raphael Loggias (izda.) y galería con 'Las tres Gracias', de Canova

Junto a estos cuatro edificios, se alza el Teatro Hermitage, que constituye un ejemplo excepcional del neoclasicismo ruso de finales del siglo XVIII. Hoy día se realizan actuaciones en el teatro y determinadas exposiciones en su vestíbulo.

Al otro lado de la plaza del Palacio, se encuentra el Edificio del Estado Mayor, que fue diseñado por el arquitecto Carlo Rossi y construido entre 1820 y 1830. Cuando se complete su reconstrucción, expondrá las colecciones de arte decorativo ruso y europeo, pinturas y esculturas de los siglos XIX y XX, así como arte contemporáneo.

Por último, en la isla Vasilyevsky se ubica el Palacio Menshikov, gran ejemplo de la arquitectura barroca. Residencia de Aleksandr Danílovich Menshikov, el primer gobernador de San Petersburgo, en él atesoró sus colecciones de pintura, escultura, artes aplicadas, libros y obras numismáticas. En la actualidad, expone obras que reflejan la cultura de Rusia en el primer tercio del siglo XVIII.


¿Propondrías algún imprescindible más en tu visita a San Petersburgo?



Estocolmo, capital de Suecia, fue fundada en la mitad del siglo XIII sobre 14 islas, de ahí que algunos la consideren la Venecia del N...


Una de las islas imprescindibles de Estocolmo, Riddarholmen

Estocolmo, capital de Suecia, fue fundada en la mitad del siglo XIII sobre 14 islas, de ahí que algunos la consideren la Venecia del Norte. Situada entre el lago Mälaren y el Mar Báltico, su importancia en la zona ha llevado incluso a denominarla la capital del Báltico.

La mayor parte de los lugares imprescindibles, los que no te puedes perder si tu visita es breve, se encuentran en la isla en la que nació Estocolmo, Stadsholmen, más conocida como Gamla Stan o la ciudad vieja. Esta isla, junto con Helgeandsholmen (una isla con un único edificio, el Parlamento) y Riddarholmen, forman el corazón de la capital sueca.

. La isla Gamla Stan
Disfruta, primero, de un paseo tranquilo por las calles empedradas de Gamla Stan; haz una parada en la plaza Stortorget, en el centro de la isla, y acércate al callejón Mårten Trotzigs Gränd, con sólo 90 centímetros de ancho en su parte más estrecha.


La plaza Stortorget (arriba), una calle de Gamla Stan (abajo a la izda.) y el callejón Mårten Trotzigs Gränd

Son muchos los museos e iglesias del centro histórico de Estocolmo. Si dispones de poco tiempo, te recomiendo ver el Palacio Real y la catedral.

Palacio Real

El Palacio Real se construyó a lo largo del siglo XVIII, en estilo barroco italiano, sobre el antiguo palacio Tres Coronas (s. XII-XIII), destruido prácticamente en su totalidad, salvo la parte norte, por un incendio en 1697.

Los reyes Adolfo Federico y la reina Lovisa Ulrika se mudaron en 1754 a este palacio, que continúa siendo la residencia oficial del rey Carlos Gustavo de Suecia, y en el que se celebran algunas importantes actividades representativas de la monarquía.

El Palacio Real de Estocolmo

El palacio es, en sí mismo, un conjunto de museos, entre los que destacan los Apartamentos Reales, el Museo Tres Coronas, la Cámara del Tesoro y la Armería Real.

La visita por los Apartamentos Reales te transportará a otros tiempos, tiempos de los monarcas que, desde el siglo XVIII, dejaron su huella. Verás salas que se utilizan en las recepciones reales o para cenas de gala, habitaciones para ilustres visitantes...

El Museo Tres Coronas, situado en el sótano del lado norte del palacio, contiene reliquias del periodo medieval y de la historia antigua del edificio, además de parte de sus antiguas murallas. 

Por último, en la Cámara del Tesoro descubrirás las insignias reales y los emblemas del reino, mientras que en la Armería Real podrás contemplar trajes reales y armaduras, o impresionantes carruajes.

Y no te puedes perder tampoco la ceremonia del cambio de la Guardia Real, que tiene lugar todos los días del año. Por otra parte, la Guardia Real desfila por la ciudad de Estocolmo, con la banda miliar, a partir de mayo o abril hasta agosto.


Desfile de la Guardia Real

Catedral de Estocolmo
Dice la tradición que el fundador de Estocolmo, Birger Jarl, mandó construir una iglesia en el lugar más elevado de la isla Stadsholmen (esto es, Gamla Stan) en la segunda mitad del siglo XIII.

Storkyrkan, la catedral de Estocolmo
La catedral de Estocolmo, conocida como la Gran iglesia (Storkyrkan, en sueco), ha conservado parte de los cimientos del pórtico de esa primera iglesia, mientras que varias ampliaciones y reconstrucciones posteriores le dieron su dimensión actual.

Se trata del templo más antiguo de Gamla Stan y un importante ejemplo del gótico sueco, aunque su exterior adquiriera un aspecto barroco en el siglo XVIII para armonizar con el, entonces, recién construido Palacio Real, junto al que se encuentra.

Entre los tesoros de esta iglesia, que se convirtió en catedral cuando se creó la diócesis de Estocolmo (1942), destaca el grupo escultórico de San Jorge y el Dragón. Atribuido al pintor y escultor alemán Bernt Notke de Lübeck, está tallado en roble con detalles de cuerno de alce y crines.


San Jorge y el Dragón (arriba), y el púlpito y los asientos reales (abajo, izda. y dcha.)

Lugar de coronación tradicional de los reyes suecos, la catedral ha acogido la celebración de varias bodas de reyes o herederos, la más reciente, la de la princesa Victoria de Suecia con Daniel Westling (19 de junio de 2010).

. La isla Riddarholmen
La vecina isla Riddarholmen era una tierra de pastoreo fuera de la ciudad cuando se fundó Estocolmo. Años después, en ese mismo siglo XIII, se creó en ella un monasterio franciscano y la isla se conoció como la Isla del Fraile Gris.

No fue hasta el siglo XVII, momento en que los reyes Gustavo II Adolfo y la reina Cristina permitieron a los nobles que servían al país construir sus palacios en esta isla, cuando se empezó a conocer como Riddarholmen ("Isla de los Caballeros").


La iglesia de Riddarholmen

Lo más destacado de la isla es la iglesia de Riddarholmen, el edificio más antiguo conservado en la ciudad y su única iglesia monasterio medieval conservado. Cuando los frailes franciscanos fueron expulsados por la Reforma (1527), la iglesia se convirtió en una iglesia parroquial y los edificios del monasterio se destinaron a uso regular.

La iglesia fue elegida para funerales ceremoniales de la realeza con continuidad desde 1634, con el funeral de Gustavo II Adolfo, hasta la actualidad, salvo para el de la reina Cristina (1626-1689) que murió en Roma.


Con estas dos islas te llevarás una buena imagen de Estocolmo. ¿Qué te parece la propuesta? 





Helsinki, la capital de Finlandia, es un archipiélago con más de 300 islas que ofrece innumerables atractivos al viajero. Atractivos ...


Helsinki, la capital de Finlandia

Helsinki, la capital de Finlandia, es un archipiélago con más de 300 islas que ofrece innumerables atractivos al viajero. Atractivos que van desde catedrales e iglesias, a museos y monumentos, o incluso islas fortaleza. Te presento algunos de ellos para que elijas qué hacer en tu visita a esta capital costera del Báltico.

. Plaza del Senado. Centro neurálgico de la ciudad, las escaleras de la plaza son el lugar perfecto para observar su esencia, plasmada en cuatro edificios neoclásicos construidos por el arquitecto alemán Carl Ludvig Engel en la primera mitad del siglo XIX, cuando se convirtió en la capital de Finlandia: la Catedral luterana, a tu espalda; el edificio principal de la Universidad y la Biblioteca Nacional, a tu derecha, y el Consejo de Estado, a tu izquierda.

Un consejo: disfruta de un concierto de órgano en la catedral.


La Catedral de Helsinki, en la Plaza del Senado

. Plaza del Mercado o Kauppatori. El mercado más famoso, y más turístico, de Helsinki ofrece artesanía, alimentación y recuerdos, en los meses de verano. Si decides sentarte a disfrutar de la comida y de las vistas, ten cuidado con las gaviotas, que se pueden lanzar sobre ti para intentar arrebatarte lo que comes. No es broma.

Cerca se encuentra el Antiguo Mercado o Kauppahalli, donde hallarás productos finlandeses más tradicionales. Curioso es, además, ver los puestos-barco donde los locales venden pescado fresco. 


Plaza del Mercado y 'puestos-barco' (arriba), y Antiguo Mercado (abajo)

Detrás de la plaza del Mercado está el ayuntamiento, edificio diseñado también por Carl Ludvig Engel para el hotel Seurahuone, el hotel más grande de Helsinki cuando fue construido (1833). Reformado hacia 1920 como consistorio, en la actualidad alberga el punto de información general de la ciudad. A su lado se sitúa un palacio de principios del siglo XIX, residencia de zares, primero, y de presidentes de Finlandia, después, tras la independencia del país.

. Catedral Uspenski. Dicen que esta iglesia de ladrillos rojo, situada en el parque de Tove Jansson, es la iglesia ortodoxa más grande de Europa occidental. Finalizada en 1868, destaca por la mezcla de influencias orientales y occidentales. 

Catedral Uspenski

. Museos. La oferta de museos de Helsinki es muy variada. Nosotros elegimos el Museo de Arte Contemporáneo Kiasma, que muestra, entre otras, exposiciones de artistas contemporáneos nacionales e internacionales. El edificio, en sí mismo, ya merece la visita.

El Museo de Arte Contemporáneo se ubica junto al famoso ediificio de cristal Sonomat

Otra buena opción es el Museo de Bellas Artes o Ateneum, que destaca por su colección de arte finlandés de 1750 a 1960.

. Finlandia Talo Huset Hall. Este centro de conferencias y conciertos es considerado la obra maestra de Alvar Aalto (1898-1976), el arquitecto finlandés más reconocido internacionalmente.

Finlandia Talo, la obra maestra de Alvar Aalto

. Temppeliaukio kirkko. Los hermanos finlandeses Timo y Tuomo Suomalainen diseñaron esta iglesia excavada en la roca, finalizada en 1969, que se ha convertido en uno de los lugares más turísticos de Helsinki.

La iglesia roca

. Monumento a Sibelius. Erigido en 1967 en el parque Sibelius, constituye otro de los principales atractivos de la ciudad. En 2015 se cumplió el 150 aniversario del nacimiento del compositor finlandés Jean Sibelius, que se celebró con diversos actos tanto en Helsinki como en otras ciudades del país.

Monumento a Sibelius

. Fortaleza de Suomenlinna. Un ferry te llevará desde Kauppatori en unos 15 minutos a este conjunto de islas fortaleza, creada por los suecos cuando gobernaban Finlandia, y reconocida como Patrimonio de la Humanidad desde 1991. Encontrarás varios museos, como el que narra su historia, o el submarino Vesikko, que participó en la Segunda Guerra Mundial, aunque lo más recomendable es disfrutar del paseo por este auténtico parque natural.


Isla fortaleza de Suomenlinna


¿Conocías alguno de estos atractivos de Helsinki? ¿Te han sorprendido? Deja un comentario contando si viajarías a esta ciudad.



Riga  es, probablemente, la menos conocida de las capitales de los Países bálticos. Fundada en 1201 por alemanes,  la capital letona...


El canal Pilsetas limita al este la ciudad antigua de Riga

Riga es, probablemente, la menos conocida de las capitales de los Países bálticos. Fundada en 1201 por alemanes, la capital letona ha sufrido la invasión de polacos, suecos o rusos, hasta que consiguió la independencia, en un segundo intento, en 1991.

En dos días, puedes recorrer la ciudad vieja, núcleo donde nació Riga, y un barrio conocido como el quiet center, donde se encuentran calles como la de Alberto (llamada así por el obispo alemán fundador de la ciudad), con edificios de arquitectura Art Nouveau únicos en toda Europa.

. La ciudad vieja. Entre el río Daugava y el canal Pilsetas se encuentra la antigua Riga, que aún conserva parte de sus murallas medievales, y que guarda muchos tesoros. Puedes empezar el recorrido por la plaza del Ayuntamiento, donde se sitúa la oficina de información y turismo, y que está rodeada por varios lugares de interés.

La Casa de los Cabezas Negras. Construida en el siglo XIV para uso del Ayuntamiento y de comerciantes, empezó a ser utilizada un siglo después por la Hermandad de los Cabezas Negras, una sociedad de mercaderes alemanes solteros, cuyo patrón era San Mauricio, y que la compró en el XVIII.

El edificio fue reconstruido y reinaugurado en 1999, ya que fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, al igual que le ocurrió al Ayuntamiento de Riga, que está situado enfrente, y a la plaza entera. Detrás de la Casa de los Cabezas Negras encontrarás el Museo de la Ocupación de Letonia, que muestra las ocupaciones soviética y nazi.


La Casa de los Cabezas Negras, principio del recorrido por Riga

La iglesia de San Pedro. Constituye uno de los más antiguos ejemplos de iglesias medievales en los Países bálticos. Los 123,25 metros de su torre actual la convierten en la iglesia más alta de Riga y permiten una preciosa vista de la ciudad vieja.

Otras dos iglesias se encuentran en la calle Skarnu (detrás de San Pedro): San Jorge, convertida en el Museo de Arte de Diseño y Decoración, y San Juan, que nació como capilla del claustro de un monasterio dominico en el siglo XIII.

La iglesia de San Juan

Atraviesa después el patio de Juan, donde vivió el fundador de Riga, el obispo Alberto, antes de seguir por la calle Kaleju hasta dos edificios de la calle Amatu: uno que acogió desde el siglo XIX hasta su desaparición al Pequeño Gremio, una asociación de artesanos de Riga creada a mediados del XIV, y otro, el del Gran Gremio, formado en 1534 por los comerciantes de la ciudad y que hoy alberga a la Orquesta Filarmónica de Riga.

Famosa es en Riga la conocida como la casa de los gatos (calle Meistaru, 10), construida en 1909 por un comerciante al que no aceptaron en el Gran Gremio y que quiso demostrarles su superioridad decorando las torres del edificio con figuras de gatos listos para saltar al de la sociedad.



La 'casa de los gatos'

Próxima a estos edificios se halla la plaza Livu, con terrazas de cafeterías que invitan a tomarse un descanso.

Pequeño Gremio y plaza Livu (izda.), y Gran Gremio (dcha.)

Al norte de la ciudad antigua, se conserva la Torre de la Pólvora, una de las torres de las murallas medievales de Riga. Construida en el siglo XIV y reconstruida varias veces, ahora es la sede del Museo de Guerra. Junto a ella se ubicaban los cuarteles de Jacob en el que se considera el edificio más largo de Riga, único por ser el último de los cuarteles de los siglos XVIII y XIX de la ciudad, reconvertidos en tiendas, oficinas y cafés.

Edificios como estos se comunicaban con el interior de la ciudad amurallada a través de la puerta sueca, la única que se conserva de las ocho que tenían las murallas de la ciudad.


Muestras de la época medieval en Riga

La iglesia de Jacob, en la calle Klostera, es la más pequeña de las iglesias de la ciudad vieja, pero la que mejor ha conservado las características propias de las iglesias medievales de Riga. Construida según un gótico temprano a partir de 1225, ha cambiado varias veces de propietarios; desde 1923 pertenece definitivamente a la iglesia católica.

No olvides observar tres edificios en la calle Maza Pils, conocidos como Tres hermanos, uno de los típicos ejemplos de viviendas medievales. El situado en el número 17 (el blanco, en la foto), que ha conservado su peculiar chimenea, es el más antiguo de Riga.


Los Tres hermanos, viviendas medievales

Ya junto a la orilla derecha del Daugava se levanta el castillo de Riga, construido en 1330 como residencia del Maestre de la Orden Livona. Desde 1995 ha sido residencia del Presidente del país.

Castillo de Riga

De regreso hacia el punto de partida, encontrarás la Catedral de Riga (Pils laukums). Aunque su primera piedra fue puesta en 1211, a partir del incendio que sufrió cuatro años después se sustituyeron las piedras con las que se construía por ladrillos. Su apariencia actual responde tanto a la construcción de una nueva torre después de otro gran incendio a finales del XVI, como a sucesivos trabajos de restauración en el siglo XX.

Sede del arzobispado de la iglesia luterana evangélica, destaca por una fachada en la que se puede observar desde el románico posterior, al gótico o el barroco, y por un bello claustro.

La catedral de Riga, sede del arzobispado de la iglesia luterana evangélica

. Quiet center, la ruta por edificios del Art Nouveau
Riga se ha considerado la metrópolis del Art Nouveau, por el elevado número de edificios construidos según este estilo que se desarrolló entre finales del siglo XIX y principios del XX; de hecho, se contabilizan alrededor de 800.

Aunque la ciudad vieja muestra algunos edificios interesantes, es en el conocido como quiet center ('centro tranquilo', en inglés), a 10 minutos a pie del norte de la ciudad vieja, donde se hallan los más representativos.

La mayoría de los edificios están construidos en los primeros años del siglo XX; fíjate en balcones, estatuas, columnas, gárgolas... muchos de estos elementos sirven para representar desde simples motivos florales a dioses, animales mitológicos y monstruos.

En la emblemática calle Alberta (número 12), se sitúa el Museo de Art Nouveau, precisamente en un edificio construido por el arquitecto letón Konstantīns Pēkšēns según este estilo. Otros nueve edificios de esta misma calle son dignos de levantar la vista (números 1, 2, 2a, 4, 6, 7, 8, 11 y 13), mientras continúas el paseo por las calles Elizabetes, Rupniecibas o Vilandes.


Museo de Art Nouveau
  
Uno de los edificios más fotografiados de la calle Elizabetes

Con lo que te he contado, ¿incluirías Riga en tu ruta por el Báltico?