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¿Te imaginas ver, frente a frente, los capiteles, las gárgolas o incluso las claves de bóveda del claustro de la catedral de Pamplona? ...

El claustro de la catedral de Pamplona, al detalle

¿Te imaginas ver, frente a frente, los capiteles, las gárgolas o incluso las claves de bóveda del claustro de la catedral de Pamplona? Seguro que, como yo, en más de un viaje has sufrido la decepción de no poder acceder a un monumento porque lo estaban restaurando. En el caso de la restauración de la catedral de Pamplona se ha conseguido darle la vuelta: la visita a las obras te permite contemplar detalles que, de otro modo, sería imposible.

El actual claustro de la catedral de Pamplona se empezó a construir en estilo gótico a finales del siglo XIII, en el lugar en el que antes se levantaba uno románico; dicen los expertos que, junto con las dependencias de los canónigos, constituye uno de los conjuntos más hermosos y ricos de la arquitectura medieval europea.

También presume de ser uno de los claustros mejor conservados de Europa. Y para que lo continúe siendo, se han previsto varias actuaciones que pueden conocerse según se van realizando.

En el momento de mi visita, contemplé, ya finalizada, la restauración de la galería norte. Según nuestra guía, una profesional que nos explicó maravillosamente procesos difíciles de entender para los profanos, empezaron las obras por el lado norte. ¿Sabes por qué? Porque, a pesar de lo que muchos pensamos en un primer momento, era el más sencillo de acometer. ¿Que por qué?

El agua, enemigo del claustro

El mayor problema del deterioro del claustro de la catedral de Pamplona es el agua y lo es de tres formas:

. la lluvia, que daña más el ala sur porque proviene del norte y carece de protección ante ella y el frío viento norte (¿lo habías adivinado?);

. la condensación, provocada por la diferencia de temperatura entre el interior del edificio y el claustro, que se halla a la intemperie;

. la capiralidad, que suponía que el agua del suelo circulara por dentro de la piedra arenisca con la que está construido el claustro y la deshiciera.
Una primera intervención en el claustro de la catedral de Pamplona reconstruyó bajantes y canalones separados de la piedra

Una primera intervención, que reconstruyó bajantes y canalones separados de la piedra en 2015, ya ha mejorado la defensa de elementos como capiteles y pilares frente a la lluvia. La prioridad fue la intervención sobre las cubiertas y el sistema de evacuación y recogida de aguas pluviales, con el fin de detener algunos de los principales causantes del deterioro y crear las condiciones adecuadas para realizar una actuación integral.

Disfruté, primero, de la vista general del claustro desde su jardín central, mientras la guía nos situaba en el tiempo y en la historia de la catedral de Pamplona. Lo mejor estaba por llegar.

El claustro, desde los andamios

Capitel de los caballeros, en el claustro de la catedral de Pamplona
Un primer piso nos descubrió preciosos capiteles, como el de los caballeros, en la galería, o el dedicado a una leyenda sobre el poeta romano Virgilio: dicen que se enamoró de una bella mujer (para algunos, Lucrecia, hija de un ilustre romano), y que trató varias veces, sin éxito, de conseguir una cita con ella; finalmente, accedió, con la condición de que se subiera a una canasta que ella alzaría hasta su ventana; cuando Virgilio se encontraba a mitad de la pared, lo dejó allí, para que todos lo vieran humillado al día siguiente.


Capitel del claustro de la catedral de Pamplona dedicado al poeta romano Virgilio

Las gárgolas nos esperaban un poco más arriba. Dos de las cinco gárgolas del ala norte son originales; las otras tres, junto con sus pináculos, han sido reconstruidas con las formas de una oveja y dos perros, propuesta del artista al que se encargó la reconstrucción.


Gárgola original del ala norte del claustro de la catedral de Pamplona


Gárgola reconstruida del ala norte del claustro de la catedral de Pamplona

En el ala este, se han mantenido en su estado las gárgolas de las que se conservaban una parte, aunque solo fuera el canalón por el que se desagua.

Accedimos, después, hasta los pináculos, los gabletes o dos conjuntos escultóricos. Las figuras del conjunto de la Epifanía, realizadas por el escultor Jaques Perut en el siglo XIV, nos sorprendieron por sus ojos pintados, que se creen originales; el tercer rey, sin embargo, no parece pertenecer al conjunto, sino que se trata, según algunas opiniones, de una figura que trasladaron desde otro lugar. En cuanto a las esculturas del sepulcro de los Garro, se hallaban entonces en plena mesa de restauración, esperando el momento de volver al lugar para el que fueron realizadas.


Grupo escultórico de la Epifanía, en el claustro de la catedral de Pamplona

Y, finalmente, las claves de bóveda nos mostraron, en el sobreclaustro, los meses del año, los vientos, los ríos del Paraíso...


Clave de bóveda, en el sobreclaustro de la catedral de Pamplona

Restauración, de 2015 a 2020
Una vez que se constató el enorme deterioro del claustro de la catedral de Santa María de Pamplona, a principios del siglo XXI, se inició un largo proceso de análisis y estudios de todo tipo dirigidos por la Institución Príncipe de Viana y el Instituto de Patrimonio Cultural de España.

Por fin, en 2015 comenzó la primera fase de restauración del claustro, que supuso intervenir en las cubiertas y el sistema de evacuación y recogida de aguas pluviales.

Las fases siguientes que, como ya te he contado, priorizaron el ala norte, han continuado con la galería este y se han alternado con otro tipo de trabajos, como la reposición de elementos de piedra dañados.

Se espera que la restauración finalice en el año 2020.

Visita a las obras
Desde junio de 2017, Patrimonio del Gobierno de Navarra organiza visitas gratuitas para conocer los trabajos de restauración del claustro de la catedral pamplonesa.

Estas visitas, que se celebran en función del progreso de la restauración, responden al proyecto de divulgación y difusión de las obras que se incluye en el convenio firmado por el Gobierno de Navarra, el Arzobispado de Pamplona y Tudela, la Obra Social 'la Caixa' y la Fundación Caja Navarra, en mayo de 2016, y gracias al cual se desarrollan las obras.


La visita al claustro de la catedral de Pamplona se inicia en la calle Dormitalería, frente al número 26

En este momento, una vez concluida la intervención en las alas norte, este y buena parte de la sur, se ha organizado una nueva oportunidad de verlo como nunca lo hubieras imaginado. Consulta el nuevo programa de visitas en el siguiente enlace: visitas.fcpatrimoniodenavarra.com

Elige un domingo, elige una hora (a las 10, a las 11 o a las 12 horas) y disfruta de esta oportunidad. No te arrepentirás, estoy segura.

Hay muchas formas de disfrutar de la Semana Santa y todas las puedes encontrar en Pamplona. Si quieres conocer una ciudad con histo...


Semana Santa en Pamplona

Hay muchas formas de disfrutar de la Semana Santa y todas las puedes encontrar en Pamplona. Si quieres conocer una ciudad con historia, y moderna a la vez; si quieres descubrir cómo se viven unas tradiciones religiosas menos populares que otras, pero igualmente emotivas, o si quieres, simplemente, unos días de descanso en los que degustar nuevas experiencias gastronómicas, bienvenido a Pamplona.

Conocer Pamplona
No hay mejor manera de conocer Pamplona que a través de un paseo por sus murallas. Se considera que el conjunto amurallado de la capital navarra, construido a partir del siglo XVI y declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los mejor conservados de la península ibérica.


Parque de la Media Luna, inicio del paseo por las murallas de Pamplona
Este paseo de unos cinco kilómetros comienza en la Media Luna, un parque romántico de principios del siglo XX, y acaba en la Ciudadela, una fortificación convertida en parque en pleno centro de la ciudad.

Si lo quieres hacer por tu cuenta, te cuento cómo en este enlace a otro artículo del blog; si prefieres que te guíen, el Ayuntamiento pamplonés suele organizar diferentes tipos de visitas guiadas para estas fechas, que incluyen, no solo las murallas de la ciudad, sino también el recorrido del encierro de San Fermín o los lugares emblemáticos de la historia de Pamplona.

Consulta las posibilidades, el precio y todos los detalles actualizados en la página de turismo del Ayuntamiento de Pamplona.

La entrada a la Ciudadela de Pamplona por la avenida del Ejército

Tradición religiosa
Tradición y religión se aúnan en numerosos actos en la calle durante los días de Semana Santa propiamente dichos. Entre ellos, destacan los siguientes:

. Jueves Santo
   . Voto de las Cinco Llagas
    Según la tradición, una procesión de los habitantes de Pamplona con la imagen de las Cinco Llagas de Jesucristo en el pecho libró a la ciudad de la peste que la asolaba en 1599.

Un año después se instauró un acto de agradecimiento, que serviría para conmemorar este hecho y renovar el Voto de las Cinco Llagas, y que se repite desde entonces. Tiene lugar en la Parroquia de San Agustín (calle San Agustín, 1).


   . Procesión y oración
   Una comitiva formada por tres pasos, La Última Cena, La Oración en el Huerto y El Prendimiento, recorre la distancia que separa la sede de la Hermandad de la Pasión (Dormitalería, 13) del Palacio Arzobispal (Plaza Santa María la Real, 1).

Acompañada por la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad de la Flagelación de Logroño, la comitiva hace el siguiente recorrido: calles Dormitalería, Javier, Merced y Juan de Labrit, Plaza de Santa María la Real, y calles Merced, Javier y, de nuevo, Dormitalería.


Procesión de Jueves Santo en Pamplona

. Viernes Santo
   . Procesión del Santo Entierro
   Se trata del acto más importante de la Semana Santa en Pamplona. Comienza en la calle Dormitalería, donde terminará después de recorrer diversas calles del casco viejo.

El recorrido es el siguiente: calles Dormitalería, Javier, Compañía, Curia, Navarrería y Mercaderes, Plaza consistorial, calles San Saturnino y Mayor, Paseo Doctor Arazuri, calles San Antón, Zapatería, Calceteros, Mercaderes y Calderería, Bajada de Javier y regreso a la calle Dormitalería.


La mayoría de las procesiones de Pamplona empiezan o acaban junto a la catedral

   . Retorno de la Dolorosa
   La Dolorosa, el paso más antiguo de la ciudad, regresa desde la Parroquia de San Agustín (adonde es trasladada en el último acto de la Cuaresma, antes de la celebración de la Semana Santa) a su capilla, bajo el coro de la iglesia de San Lorenzo, a las 22.30 h.

Si no se realiza la Procesión del Santo Entierro, se adelanta una hora el traslado de este paso, el único que es propiedad del Ayuntamiento pamplonés. Saldrá, entonces, desde la catedral.



La Dolorosa es el paso más antiguo de Pamplona

. Domingo de Resurrección
En 2017, la Hermandad de la Pasión del Señor organizó por primera vez la Procesión del Resucitado. Para ello, construyó un nuevo paso con la imagen de un resucitado del siglo XVIII de tamaño natural, cedido por el Cabildo Catedral de Pamplona.

La procesión, que tiene lugar por la mañana, se inicia en la calle Dormitalería y se dirige a la plaza de Santa María la Real; desde aquí, continúa por las calles Merced, Compañía y Curia, hasta la catedral y, finalmente, vuelve a Dormitalería.


Consulta los horarios, y si hay cambios en la programación, en la página web de la Hermandad de la Pasión del Señor de Pamplona, organizadora de estos actos.


El Palacio Arzobispal de Pamplona, en la Plaza Santa María la Real

Gastronomía
No te voy a engañar: en Pamplona se come muy bien. Y las opciones son muy variadas. Una es ir de pinchos, una tradición arraigada en el norte de la península, y que consiste en ir cambiando de bar tras cada pincho que se consume.

En el casco viejo se concentran multitud de bares con las barras a rebosar de pinchos. Son tres zonas más o menos diferenciadas: una, alrededor de la famosa calle Estafeta ("la de los toros"); otra, centrada en las calles San Nicolás y San Gregorio, cerca de la Plaza del Castillo, y una tercera, en torno a la calle Navarrería, junto a la catedral.


Una barra de un bar de Pamplona con ricos pinchos
Encontrarás desde los típicos fritos, de jamón, de pimiento, de calamar o de morcilla, a las tostadas que te sirven en bandeja mezclas de productos insospechadamente deliciosas, hasta verdaderas obras de arte culinario. Una buena muestra la componen los pinchos que se presentan anualmente en la Semana del Pincho. 

Hay establecimientos especializados en un determinado pincho, así que cuando entres en uno, mira a tu alrededor y observa qué han pedido los demás. Ese será tu pincho.

La otra opción, que no disyuntiva, es sentarse a una buena mesa y aprovechar para probar los magníficos productos de la tierra navarra: verduras, como la alcachofa, el cardo o el espárrago; carnes, como el cordero o la ternera. También pescados de sus ríos, como el salmón o la trucha, y postres, como la cuajada o el queso. Y todo regado por un excelente vino de Denominación de Origen de Navarra, o de La Rioja que, aunque sorprenda, incluye viñedos de nuestra Comunidad.

Para solventar la dificultad de elegir restaurante, la página web de Turismo del Gobierno de Navarra ofrece un buscador en el que lo podrás seleccionar según el tipo de cocina (casera, innovadora, internacional, etc.) y el precio del menú, o incluso el número de plazas disponibles.

Solo me queda una cosa por decir: ¡Feliz Semana Santa!


El hombre prehistórico encontró refugio en las cuevas de Urdax, en las montañas pirenaicas de Navarra. Y nosotros, hoy, nos adentram...


La cueva de Ikaburu, en el municipio navarro de Urdax

El hombre prehistórico encontró refugio en las cuevas de Urdax, en las montañas pirenaicas de Navarra. Y nosotros, hoy, nos adentramos en ellas para descubrir cómo el agua ha creado una maravilla como esta.

Tres son las grutas que forman las conocidas como las cuevas de Urdax (Urdazubi, en euskera), por el municipio navarro en el que se sitúan: Ikaburu, Berroberria y Alkerdi. Los expertos consideran que constituyen el yacimiento prehistórico del Paleolítico superior más importante de Navarra, afirmación que ha cobrado más sentido que nunca recientemente... Pero esa historia te la cuento más adelante.

La cueva de Ikaburu, tienda de recuerdos y artesanía, y merendero

La cueva de Ikaburu es la única en la que podrás entrar, gracias a una visita guiada de unos 40 minutos. El río Urtxuma (o Urtxume, según las fuentes) te acompañará, literal y figuradamente, en el recorrido por salas pobladas de estalactitas y estalagmitas. 


La cueva de Ikaburu, en el municipio navarro de Urdax


Una 'joven' estalagmita de... 3.000 añosSon la muestra de su trabajo constante porque es él, el río, el responsable de esas formas creadas a lo largo de miles de años. Una buena prueba es la estalagmita de esta imagen, que no tiene más que unos 3.000 años...

Cuentan que la gruta de Ikaburu, cuyo origen se remonta a hace unos 14.000 años, fue descubierta por un pastor en 1808. No fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando comenzó su historia como recurso turístico, que poco a poco le ha llevado a alcanzar el reconocimiento que se merece.

La cueva de Ikaburu, en el municipio navarro de Urdax

Cuevas de Alkerdi y Berrobidea
Las cuevas de Alkerdi y Berrobidea fueron descubiertas más de un siglo después que la de Ikaburu, exactamente en 1930, por el espeleólogo francés Norbert Casteret.

Un molar, el primer resto humano de la Prehistoria navarraDurante el siglo XX se realizaron diversos estudios, tanto de los útiles y materiales encontrados en la cueva de Alkerdi como de los grabados de sus paredes. Entre los hallazgos, destaca un molar, pero no uno cualquiera: constituye el primer resto humano de la Prehistoria navarra, ya que se ha datado en el año 24.530 a.C. Lo puedes ver en el Museo de Navarra.

En cuanto a los grabados, los expertos han señalado que representan un bisonte, un ciervo y un caballo, y que pertenecen a la época Magdaleniense (Paleolítico superior), es decir, tienen alrededor de 13.000 años.

Pero el siglo XXI nos ha traído nuevos descubrimientos. En septiembre de 2016 un equipo formado por arqueólogos, espeleólogos y geólogos anunció que había encontrado otros 14 elementos de arte parietal paleolítico, restos de sílex y 3 kilómetros de nuevas galerías en la que se ha denominado cueva de Alkerdi 2.

Entre las representaciones, la figura de un bisonte ha servido para fechar los grabados en la época Gravetiense (hace 28.000-20.000 años, en el Paleolítico Superior), lo que los convierte en las pinturas más antiguas descubiertas en Navarra. 

Así que el yacimiento prehistórico del Paleolítico superior más importante de Navarra se ha superado a sí mismo. Tal vez podamos disfrutar de sus frutos próximamente...

La cueva de Ikaburu, en el municipio navarro de Urdax
Información práctica
. Horario y precio
La gruta de Ikaburu se puede visitar de martes a domingo. Consulta las horas establecidas para la visita guiada, y su precio, en este enlace. En la misma página, puedes también realizar la reserva, aunque, en principio, no suele haber problemas de aforo.

Existe la posibilidad de comprar el Pass Urdax, un bono que incluye, además de la entrada a las cuevas, la visita a la exposición y al museo del Monasterio de Urdax.

. Cómo ir desde Pamplona
Toma la Nacional 121-A en dirección a Francia y, poco antes de Oronoz-Mugairi, accede a la Nacional 121-B que sigue hacia Elizondo. Pasado el puerto de Otsondo, solo tendrás que seguir las indicaciones a las cuevas de Urdax.

Se hallan a menos de 80 km de la capital navarra.

Las cuevas de Urdax, a menos de 80 km de Pamplona

Sendero de las cuevas
Detrás de la tienda de recuerdos y productos de artesanía local, una senda te lleva desde la cueva de Urdax a la de Zugarramurdi. Es el camino del pottok (una raza de caballos pequeños propia de la zona), que une estas dos cuevas también con la de Sara, en Francia.

El recorrido, de un total de 12 kilómetros y marcado con el dibujo de un pottok azul, cruza los caseríos, los prados y el bosque de la zona.

El camino del 'pottok', entre las cuevas de Urdax y Zugarramurdi


El camino del 'pottok', entre las cuevas de Urdax y Zugarramurdi

¿Te animas a adentrarte en el pasado prehistórico de Navarra? 


Medio ocultos por el bosque de hayas de Quinto Real, unos arcos de piedra se mantienen en pie sobre el río Arga. La naturaleza parece h...

Real Fábrica de Armas de Eugi

Medio ocultos por el bosque de hayas de Quinto Real, unos arcos de piedra se mantienen en pie sobre el río Arga. La naturaleza parece haber intentado cubrir con un manto romántico estas estructuras, de forma que, paradójicamente, esconde las ruinas de la Real Fábrica de Armas de Eugi, en Navarra.

Esos arcos de piedra son los restos mejor conservados de la conocida también como Real Fábrica de Municiones de Eugi, que ha visto valorado su carácter de monumento y zona arqueológica industrial del siglo XVIII tras su declaración como Bien de Interés Cultural en 2016. Pero su historia se remonta mucho tiempo atrás. 


Real Fábrica de Armas de Eugi

De herrería a Real Fábrica de Armas
La madera proporcionada por los bosques de Quinto Real, las minas de hierro de la zona y ríos como el Arga, determinaron el lugar donde se estableció la que terminaría convertida en la Real 
Fábrica de Armas de Eugi.

En esta zona navarra, se producían armaduras y armamento desde el siglo XV en una herrería medieval, que alcanzó su época dorada durante su pertenencia de algo más de un siglo a la Corona española, especialmente, bajo el reinado de Felipe III (1598-1621).

Abandonada durante un tiempo, la que había sido Armería Real pasó a manos privadas a finales del XVII y hasta 1766, cuando fue recuperada por la Corona. Solo 18 años sobrevivió como Real Fábrica de Armas, al ser incendiada por tropas francesas durante la Guerra contra la Convención (1793-1795), lo que terminó con su funcionamiento y la relegó al olvido, dejando que la naturaleza se apropiara de ella.

Fue en 2012, gracias a un proyecto financiado con fondos europeos, cuando se inició su recuperación, impulsada después gracias al mencionado reconocimiento como Bien de Interés Cultural.


Real Fábrica de Armas de Eugi

Complejo industrial
Eugi contó con dos centros de producción de armamento y armaduras: el primero, junto al pueblo, cubierto en la actualidad por un embalse que abastece de agua a Pamplona y su comarca, y el segundo, perteneciente a la última etapa de la Real Fábrica de Armas, a 8,5 km de la localidad, y cuyas ruinas podemos observar.

Llegó a formar un auténtico complejo industrial, que alcanzó los 10.000 metros cuadrados. Un complejo que incluía no solo la zona productiva o el área propiamente industrial, sino también un área de alojamiento y servicios para los trabajadores de la fábrica y sus familias.

Real Fábrica de Armas de Eugi

Como llegar desde Pamplona
Las ruinas de la Real Fábrica de Armas se hallan a 8,5 kilómetros al norte de Eugi, un concejo navarro del municipio de Esteríbar situado en la Merindad de Sangüesa.

Para acceder desde Pamplona, toma la carretera nacional N-135 dirección a Roncesvalles/Francia; a la salida de la localidad de Zubiri, toma el desvío a Eugi, siguiendo la carretera comarcal NA-138. Poco después del kilómetro 14, encontrarás un espacio donde dejar el coche, cerca de un panel informativo. Las primeras ruinas se encuentran a la izquierda de la carretera.

Situación de la Real Fábrica de Armas de Eugi

Saber más
Puedes conocer más sobre la historia de Eugi y su fábrica de armas, gracias al Centro de Referencia Histórica Olondo. En la primera planta de las antiguas escuelas de Eugi, este centro recoge fotografías, siluetas de armaduras reales, herramientas antiguas, balas de cañón y minerales extraídos en la zona.

Consulta el horario y la posibilidad de realizar visitas guiadas a la Real Fábrica de Armas de Eugi en la página web de la localidad.

El Pirineo navarro te ofrece dos estaciones para la práctica de esquí de fondo: Larra-Belagua, en el Valle de Belagua, y Abodi-Irati, ...

Dónde esquiar en Navarra

El Pirineo navarro te ofrece dos estaciones para la práctica de esquí de fondo: Larra-Belagua, en el Valle de Belagua, y Abodi-Irati, en el Valle de Salazar. Ambos son parajes que merecen la visita: el de Belagua es el único valle glaciar en Navarra que formó hace miles de años una de las lenguas de hielo que nacían en el glaciar de Larra; el de Salazar acoge parte de la maravillosa Selva de Irati, el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa. 

El Centro de Montaña Valle Roncal (Larra-Belagua), en la carretera de Isaba a Francia

El Centro de Montaña Valle Roncal (Larra-Belagua) y su estación de esquí nórdico se hallan en el kilómetro 55 de la carretera que va de Isaba, pueblo fronterizo entre los valles del Roncal y de Belagua, a Francia.

La estación se divide en dos zonas principales: El Ferial y La Contienda.

. El Ferial ofrece 10,1 km esquiables, que, en función de la nieve, pueden alcanzar los 30, ya que suman las pistas de Bortuzko, Eskilzarra y Mata de Haya (o Rincón de Belagua).



Pistas entre los bosques de Larra-Belagua, en el Valle de Belagua

Aquí encontrarás el edificio principal, que acoge la escuela de esquí y donde puedes alquilar el material que necesites. Cuenta, además, con botiquín, bar, restaurante, tienda, taquillas e incluso un solárium y una sauna. 


. La Contienda, por su parte, dispone de 4,9 km de pistas de fondo. También en esta zona, a unos 2 km al norte de El Ferial, encontrarás una cafetería y el botiquín, entre otros servicios.


Plano de las pistas de Larra-Belagua, facilitado por Roncalia

Además del esquí de fondo, también puedes hacer un recorrido de casi 7 km con raquetas de nieve en la zona de El Ferial.

Antes de ir, consulta la información completa sobre el estado de las pistas y del tiempo, así como de los accesos a la estación, en este enlace.



El Centro de esquí nórdico Abodi-Irati, en la antigua aduana de Pikatua

El Centro de esquí nórdico Abodi-Irati se sitúa en el Valle de Salazar, al oeste del Valle del Roncal. El acceso a pistas se encuentra junto a la antigua aduana de Pikatua, en la carretera que une Ochagavía con Larrau (Francia).

Puedes practicar esquí de fondo en 3 pistas: Zamukadoia, con 9 km esquiables; Cruz de Osaba, con 8 km, y Cerrillar, con 5 km. Si las condiciones climatológicas lo permiten, se abren más sendas, como la que baja el llamado camino de Koixta, que llega a la ermita de la Virgen de las Nieves.

Abodi-Irati completa su oferta con recorridos pensados para la práctica del esquí de montaña o de travesía, parte en territorio francés. Puedes informarte en el siguiente enlace. 


Campaña escolar de esquí de fondo
Desde 1985 se celebra anualmente la Campaña Escolar de Esquí de Fondo, dirigida a estudiantes de 6.º de Educación Primaria y de 1.º y 2.º de Educación Secundaria; comienza a la vuelta de las vacaciones de Navidad y termina en marzo o abril.  

Organizada por la empresa pública Navarra de Infraestructuras de Cultura, Deporte y Ocio (gestora del Centro de Esquí Nórdico Larra-Belagua), cuenta con la colaboración de los Ayuntamientos de Ochagavía e Isaba y la  financiación de Obra Social La Caixa y Fundación Caja Navarra. El desarrollo de la actividad principal de la campaña, el esquí, corresponde a la Escuela de Esquí Valle de Roncal-Erronkari Ibaxako Eski Eskola. 

Información práctica
. Situación

. Dónde alojarse
Si vas a esquiar a Larra-Belagua, la población más cercana para alojarse es Isaba, a 22 kilómetros de la estación. Aquí encontrarás hoteles con encanto, hostales y casas rurales.

Si te decantas por Abodi-Irati, la mejor opción se encuentra a 15 km: Ochagavía.

. Antes de ir
Consulta el tiempo y el estado de las pistas y de las carreteras en las páginas web de las estaciones (Larra-Belagua y Abodi-Irati, respectivamente).

Si vas entre semana después de Navidades, infórmate de los horarios en los que se organizan las clases de los centros que participan en la Campaña Escolar de Esquí de Fondo en este enlace. De esta forma, si tienes que alquilar material y comprar el forfait, podrás evitar coincidir con los grupos (se suelen dividir en dos tandas por la mañana).


Ahora que ya conoces las posibilidades, ¿te vienes al Pirineo navarro?

Hablar de Zugarramurdi es hacerlo, inevitablemente, de brujas y aquelarres, de supersticiones y leyendas, pero sobre todo, de sus cu...


Cueva Grande de Zugarramurdi

Hablar de Zugarramurdi es hacerlo, inevitablemente, de brujas y aquelarres, de supersticiones y leyendas, pero sobre todo, de sus cuevas. Las Cuevas de las Brujas se encuentran a menos de 1 kilómetro del centro de esta localidad situada a 75 km al norte de Pamplona, la capital navarra. 

El acceso a las cuevas se halla en la antigua carretera que unía Zugarramurdi con la localidad francesa de Sara. Una vez dentro, dos caminos se abren ante ti. La disyuntiva es descender directamente a la Cueva Grande, cuya boca ves desde lo alto de las escaleras que siguen a la taquilla, o acercarte hasta el mirador desde el que contemplar los verdes prados que te rodean. Esta es la opción que te recomiendan cuando compras tu entrada, tal vez, para prolongar un poco más el misterio... 

Bajada a la Cueva Grande de Zugarramurdi
Zugarramurdi, desde el mirador de las cuevas

Si haces caso de la recomendación, el recorrido te guiará, después del mirador, hasta un puente que cruza el Arroyo Olabidea o Arroyo del infierno (Infernuko erreka en euskera), el culpable de haber ido desgastando a lo largo de los siglos la roca caliza de esta zona, cubierta en un tiempo por el mar, y haber originado así las distintas cuevas que forman este complejo kárstico superficial.

Arroyo Olabidea o Arroyo del infierno

La galería principal de este conjunto es la Cueva Grande o Cueva de las Brujas, con unos 120 metros de longitud y alrededor de 10 metros de altura.

Cueva Grande de Zugarramurdi

A la salida, se hallan unas cuevas pequeñas que también tienen su encanto. Atrévete a colarte en su interior.

Cuevas pequeñas de Zugarramurdi

Por último, una breve subida por escaleras te llevará a las Cuevas del Aquelarre, unas galerías altas que miran a la principal y que se encuentran junto al prado que les da nombre. Se cuenta que este lugar fue testigo de reuniones de los vecinos de Zugarramurdi en las que se comía, bebía y bailaba, y en las que hubo quien vio reuniones de brujas con el diablo, personificado en un macho cabrío negro. Una denuncia de estos supuestos aquelarres dio origen al proceso que llevó a la hoguera a 11 personas acusadas de brujería en el conocido como Auto de Fe de Logroño (1610).

Cuevas del Aquelarre, arriba y a la derecha de la imagen (junto a las luces)

En la actualidad, todos los 18 de agosto, en las cuevas de Zugarramurdi se celebra el zikiro-jatea, una fiesta gastronómica en la que se come cordero asado a la estaca y que conmemora el pasado brujeril de la localidad.

Conocer más
El Museo de las Brujas de Zugarramudi ocupa un antiguo hospital de la localidad, que fue rehabilitado y que se inauguró en 2007. Muestra las formas de vida de sus habitantes en el siglo XVII, sus costumbres y su conocimiento de la naturaleza, que sabían aprovechar para curar algunas enfermedades, frente a mitos, leyendas, envidias y miedos.

Información práctica
. Calendario de apertura y precios

Puedes consultar los horarios y días de apertura, además de los precios, en la página de Zugarramurdiko Garapena, la sociedad gestora del patrimonio de Zugarramurdi.

. Cómo ir desde Pamplona
Toma la Nacional 121-A en dirección a Francia y, poco antes de Oronoz-Mugairi, accede a la Nacional 121-B que sigue hacia Elizondo. Pasado el puerto de Otsondo, puedes seguir hasta Dantxarinea, en la frontera con Francia, y tomar aquí la carretera comarcal NA-4401 a Zugarramurdi, o seguir las indicaciones a las cuevas de Urdax y aprovechar, no solo para acortar la distancia, sino para disfrutar de estas preciosas cuevas prehistóricas.


Situación de las cuevas de Zugarramurdi, Navarra

¿Te atreves a visitar Zugarramurdi?

Pasear por una villa romana es posible en Navarra. Lo es en la Zona Media de la Comunidad Foral, a algo más de 30 kilómetros al suroe...


Andelos, villa romana

Pasear por una villa romana es posible en Navarra. Lo es en la Zona Media de la Comunidad Foral, a algo más de 30 kilómetros al suroeste de Pamplona. Aquí encontrarás Andelos, donde los romanos se asentaron en el siglo I a.C. en un poblado cuyo origen se remonta a la Edad del Hierro. Si las piedras hablaran...

… te aconsejarían, como yo, que empezaras tu recorrido por la villa romana de Andelos con la visita al Museo Arqueológico. Aunque dispongas de poco tiempo, merece la pena dedicar unos minutos a situarte en la época a la que vas a viajar a través de un breve vídeo y de unos paneles que te mostrarán el urbanismo de la villa, las comunicaciones, las termas públicas o el sistema de abastecimiento de aguas, lo más sorprendente de Andelos.



Museo Arqueológico de Andelos

Y, ahora sí, entra en la ciudad romana. Las primeras piedras del camino se levantan en lo que era el barrio artesanal de Andelos. A tu izquierda, verás las que formaban parte de una calle porticada, conocida como cardo, que se extendía de Norte a Sur, y al final de la cual se hallan las que sostenían parte del acueducto que abastecía de agua a esta parte de la ciudad.



Apoyos de los pilares de una calle porticada y del acueducto

Al otro lado del camino, una lavandería (fullonica) conserva una pileta, que se cree que estaba conectada al acueducto por un canal. 



Lavandería en Andelos

La conducción del agua terminaba un poco más adelante, en el castellum aquae, el depósito desde el que se repartía por la ciudad, tanto a las fuentes públicas, como a las termas, y a las casas de las familias más ricas. De esta construcción se ha conservado una plataforma rectangular de grandes piedras labradas que, según los expertos, estuvo cubierta por una bóveda.



Castellum aquae en Andelos

A ambos lados de una de las vías romanas que cruzaban Andelos de Este a Oeste (decumanus), se observan restos del poblado medieval que habitó aquí hasta el siglo XIV. Se cree que la peste de 1348 y la falta de recursos llevaron al abandono del lugar. 



Despoblado medieval en Andelos

T
ambién de la Edad Media se conserva la ermita de Nuestra Señora de Andión, nombre que sustituyó al de Andelos durante esta época.


Ermita de Nuestra Señora de Andión

Al este de los restos del despoblado medieval, se encontró una de las puertas que daban acceso a la villa romana, que entonces estaba rodeada por una muralla con sus torres defensivas.

Y al norte, el barrio residencial de la ciudad romana. Es en él donde se halla la conocida como la casa del peristilo, debido a su patio rodeado de columnas, cuyo uso se ha datado entre los siglos I y III d.C. 



Casa del peristilo en Andelos

Si avanzas por el decumanus maximus (vía principal perpendicular al cardo) hacia el este de la ciudad, llegarás a la casa del Triunfo de Baco, nombre dado por el mosaico que decoraba el suelo del comedor (triclinium) y que representa el triunfo del dios del vino; fechado entre los siglos I y II d.C., el mosaico se expone en el Museo de Navarra.

Algunas de las piedras de la parte alta de la villa romana cumplían más de una función: las termas públicas eran, a la vez que lugares de aseo, espacios donde desarrollar la vida social. Contaban, poco más o menos, con las instalaciones propias de un centro deportivo moderno, desde los vestuarios a la zona de ejercicio y a las saunas. 



Termas públicas en Andelos

Los restos de una vivienda más se hallan en la parte nororiental de la villa, la casa del impluvium. El impluvium era el espacio abierto del patio interior de una vivienda romana donde se recogía el agua de la lluvia procedente de los tejados y donde se situaba un estanque.



Casa del impluvium en Andelos

Puedes subir al pequeño mirador que hay junto a esta casa, para tener una mejor perspectiva de la parte alta de la villa romana, sus termas, sus calles y sus casas.

Sistema de abastecimiento de aguas
La visita a Andelos no termina en las ruinas de la villa romana. Una vez que salgas de la ciudad, acércate hasta el depósito regulador de agua, a unos 300 metros. Con una capacidad para almacenar más de 7.000 metros cúbicos de agua, su fin era embalsar el agua que se traía desde la presa de Iturranduz.



Depósito (izda.) y acueducto de Andelos

Desde este depósito, un acueducto conducía el agua hasta el otro depósito, el castellum aquae, que, como te he contado, la distribuía por la ciudad.

La presa de Iturranduz, conocida también como el puente del Diablo, se halla en el límite de los municipios de Mendigorría y Cirauqui, a poco más de 2 kilómetros de Andelos. Construida en dos fases, entre los siglos I y II d.C., aprovechaba una hondonada natural que le permitía recoger, según los expertos, unos 20.000 metros cúbicos de agua.


Presa de Iturranduz en Andelos


Cómo ir desde Pamplona
La villa romana de Andelos se encuentra a unos 30 kilómetros de Pamplona. Sal de la capital navarra por la A-12, en dirección a Estella, y toma la salida 23 hacia la carretera NA-601, en dirección a Puente la Reina (Oeste)/Mendigorría, hasta la comarcal NA-6031.

Después de Mendigorría, un cruce señala, a tu derecha, Muruzábal de Andión; pasada esta localidad, un último desvío a un kilómetro y medio, esta vez hacia la izquierda, te lleva hasta la entrada a la villa.


Situación de la villa romana de Andelos

Y a ti, ¿te gustaría escuchar las historias que cuentan estas piedras?